Después de un diciembre lleno de incertidumbre, tras las fallidas negociaciones entre empresarios y sindicatos, el 29 de diciembre el Gobierno de Gustavo Petro decretó el incremento del salario mínimo y el auxilio al transporte en Colombia. Para 2024, la remuneración base será de 1,3 millones de pesos, mientras que la cifra del subsidio quedó en 162.000 pesos. Alrededor de 2,5 millones de trabajadores reciben ese ingreso.

El nuevo salario mínimo implica un aumento del 12,07% en comparación con el 2023, cuyo monto era de 1.300.606 de pesos, una cifra superior por el 16% respecto a 2022. El anuncio del aumento lo hizo el presidente acompañado de su ministra de Trabajo, Gloria Inés Ramírez, después de que el presidente sostuviera una reunión de última hora en el aeropuerto de Catam.

Las negociaciones tripartitas, entre los gremios empresariales, los sindicatos de trabajadores y el Gobierno nacional, tomaron semanas. Las partes no llegaron a una conclusión satisfactoria en la fecha que se había establecido en un inicio, el 15 de diciembre. A finales de diciembre, se barajaba una propuesta de los empresarios del 10,5%, pero nunca la llevaron formalmente a la mesa. Las centrales obreras pidieron desde el inicio un 18% y no se movieron de allí. Con la fecha tope del 30 de diciembre para lograr un acuerdo, en los últimos días se llevaron a cabo mesas de discusión

La inflación fue el factor que detonó un largo debate, ya que el ajuste al salario mínimo no puede ser menor a la inflación del año para garantizar el poder adquisitivo de los ciudadanos. En noviembre de 2023, cuando comenzaron las discusiones sobre el nuevo salario mínimo, la inflación alcanzó el 10,15%, continuando con la caída paulatina que se ha presentado desde abril. A pesar de esto, los empresarios argumentan que los aumentos bruscos en el salario mínimo pueden influir en un aumento de la inflación. “Si aumenta el salario mínimo y no la capacidad productiva del país, los precios tenderán a subir y se afectará el poder adquisitivo de las familias. Al aumentar el salario mínimo, los precios de los bienes y servicios aumentarían, lo que significaría que no mejoraría la economía del país, ni las condiciones de vida”, explica un estudio de la firma Crowe.

Para intentar calmar la incertidumbre en medio de las negociaciones, el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, afirmó que “con el objetivo de seguir reduciendo la tasa de inflación en el 2024, cualquiera que sea el ajuste al salario mínimo va a significar incremento adicional en el poder de compra de los colombianos”.

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