Colombia, entre los peores países para pensionarse
Pensionarse en Colombia se ha convertido en una de las principales preocupaciones de quienes están cerca de terminar su vida laboral y de los trabajadores que aún deben completar sus años de cotización. La discusión sobre los cambios al sistema pensional, los requisitos para acceder a una mesada y la capacidad del ahorro para sostener la vejez vuelve a plantear una pregunta: ¿qué tan preparado está el país para garantizar una jubilación en condiciones adecuadas?
Un indicador internacional ayuda a responderla. Según el Índice Global de Jubilación 2026, elaborado por Natixis Investment Managers en asociación con CoreData Research, Colombia ocupa el puesto 43 entre 44 países evaluados, con una calificación general de 35 %. Aunque el puntaje mejoró dos puntos porcentuales frente al 33 % de 2025, el país conservó la misma posición, lo que evidencia que los avances todavía no son suficientes para superar sus principales dificultades.
Durante los últimos cinco años he estudiado el sistema pensional colombiano y he llegado a una conclusión: la inseguridad jurídica es un cáncer que carcome al pensionado. Usted trabaja 25 años para alcanzar una pensión y, cuando la obtiene, siente que ha llegado a la gloria del descanso: no madrugar, no estar pendiente de la llamada del jefe, no elaborar informes. Pero de repente le llega la mesada rebajada, o la noticia de que no tendrá más pensión. Lo demandaron y lo notificaron a una dirección incorrecta, de modo que no pudo defenderse, o le arrebataron la pensión por otros medios. Demandar a una persona mayor es pan comido para los abogados de Colpensiones, Fonprecon o la UGPP, y muchos de los afectados ya gozan del descanso eterno, mientras sus viudas sufren los efectos de esas demandas.
Muchos dirán que en Colombia existe seguridad jurídica y que una pensión obtenida conforme a la ley no se puede demandar. Eso no es cierto. Un negocio tan lucrativo como demandar a ancianos indefensos no se acaba, y lo alimentan sentencias como la C-258 de 2013 de la Corte Constitucional, cuyo ponente fue el entonces magistrado Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, condenado después por la Corte Suprema de Justicia en el caso Fidupetrol. Pregunten cuántas demandas se han instaurado al amparo de esa sentencia.
En el Consejo de Estado hay magistrados que obran en derecho y, con base en la nueva Ley 2381 de 2024, declaran la caducidad de las demandas presentadas cinco años o más después de expedido el acto administrativo que reconoció la pensión. Pero otros se niegan a declararla y exponen al pensionado a perder su mesada y a pasar sus últimos años en la miseria. Así, Colombia sigue siendo uno de los peores países para pensionarse: se gastan 25 años para obtener la pensión y el resto de la vida para defenderla.
Desde hace cinco años me he convertido en defensor del pensionado colombiano. He realizado foros y he consultado a juristas. En la reforma pensional que empezó a estudiarse en 2023 tramitamos un artículo que diera seguridad jurídica al pensionado: yo redacté el artículo 86 y el Gobierno no lo avaló. Pero tuvimos la suerte de que, en el último debate en la plenaria del Senado, con apenas el quórum mínimo decisorio, el valiente senador Guido Echeverri presentó la proposición que dejó plasmado ese artículo en la Ley 2381 de 2024, una ley que la Corte Constitucional avaló en lo fundamental, aunque devolvió algunos artículos al Congreso para subsanar vicios de trámite.
Pero no todo es gloria: los pensionados seguimos en vilo, víctimas de un “mico” de la Ley 1437 de 2011, según el cual una pensión puede demandarse en cualquier tiempo. Por eso emprendí la labor de tramitar la Ley Maruja Vieira: el proyecto 068 de 2025 en el Senado, donde ya surtió sus dos debates, y el proyecto 423 de 2026 en la Cámara, donde se radicó la ponencia para tercer debate. Pronto tendremos una ley que elimine abusos como el cometido contra la poetisa caldense a quien, a los 99 años, le demandaron la pensión. Espero que así ese nefasto puesto de Colombia entre los peores países para pensionarse mejore de manera ostensible.
Lucharé por los pensionados, aunque reconozco que es una labor ingrata. Mi mayor satisfacción será contribuir a que en Colombia se pueda ENVEJECER CON FELICIDAD, o al menos con tranquilidad.
Antonio Cano García
Defensor del Pensionado












