Señor:
ANDRES MOMPOTES L.
Director de “EL TIEMPO”
Señor Director:
Difícil encontrar un ejemplo más pérfido de manipulación mediática y consecuente grave daño moral a los afectados, que la inicua nota “Yumban más megapensiones obtenidas gracias a libros publicados” de la edición digital de “EL TIEMPO” del 26 de diciembre de 2021.
En lo que respecta al suscrito, acompaño copia de la sentencia del Consejo de Estado que la motiva. En ella pueden verificar fácilmente cómo no es cierto que “el excongresista Héctor José Moreno Reyes solo estuvo como legislador durante cuatro meses”: Ocupé ininterrumpidamente la curul y pagué y coticé al FONPRECON (y éste así lo reconoció al liquidarme la cesantía), todos y cada uno de los días y meses corridos entre el 30 de octubre de 1990 y el 02 de julio de 1991.
Renuncié en esa fecha pues, fui uno de los congresistas que prefirió separarse voluntariamente de la curul, antes que someterse a la afrentosa “revocatoria” que dispuso ta Constituyente del 91 contra el Congreso de la época. Incluso su periódico saludó mi gesto con amplio despliegue.
Pero aún así (todo ello consta, reitero, tanto en el expediente como en las sentencias del caso), al liquidarme la pensión el FONPRECON no sólo me desconoció el tiempo completo de servicio en el Senado sino, inexplicadamente, casi un año más de tiempos reconocidos y acreditados por otras patronales. De ahí la falacia de que este exsenador apenas “acreditó 17 años de servicio y para completar el tiempo requerido aportó dos libros: Hombres y Aeroplanos y Llanos de Colombia”. Las elementales sumas y restas que no Ilegaron a hacerse ni en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca ni el Consejo de Estado, hubieran demostrado desde un principio que, aún sin el legítimo aporte de sus libros, el suscrito reunía de sobra, el tiempo para pensionarse. Por cierto, también puede verificarse en las sentencias que “Hombres y Aeroplanos” nunca fue objeto de la demanda. Y ante ANDIGRAF, que “Llanos de Colombia” fue “Libro del año” en 1988.
Por último, horroriza corroborar en este caso aquello de que no hay nada más atroz que las verdades a medias: El autor de la columna omitió no solo verificar la información perversamente suministrada por el FONPRECON (hoy, paradójicamente convertido en el más letal instrumento de persecución de sus afiliados), sino consignar, en beneficio de la verdad a que tienen derecho los lectores de su medio, que ambas sentencias, ordenan al Fondo de marras asegurarme , sin solución de continuidad, mi derecho a la pensión.
“Vivir para ver”, decía López, el viejo.
Atentamente

Hector Jose Moreno C.C. 9511140










