Definitivamente la DIAN no hay forma de cambiarla, unos directores se han caracterizado por ser personas de dudosa reputación que hasta cana han pagado y otros son de tantos pergaminos que uno no entiende como se pueden rebajar a ganar veinte millones de pesos mensuales cuando manejan prestigiosas oficinas donde sus ingresos son diez veces el sueldito de la DIAN, lo que nos lleva a preguntarnos, ¿quién recomienda a los malosos y por qué esos apergaminados quieren ocupar ese puesto con la infinidad de dificultades que conlleva?

En mi infancia recuerdo que los domingos había matiné y en los teatros presentaban al famoso TARZAN y nos despertaba la atención al ver como este hombre saltaba colgado de un junco (bejuco), de un lado a otro esquivando leones hambrientos y llevando en su hombro al chillón de
CHITA, que con sus estridentes sonidos le anunciaba los peligros.

Ahora la película matutina se repite, pero ahora el Tarzán es de apellido JUNCO y su similitud con el protagonista de las antiguas películas es que este Lisandro (Tarzán siglo 21), siglo de los grandes desarrollos tecnológicos utiliza el JUNCO electrónico, para saltar distancias oceánicas y en vez de llevar a Chita colgado del hombro lleva su humilde dinerito, no a la selva sino a los paraísos fiscales, donde pase de agache el escondido, donde no lo molesten, los parientes y amigos pidiéndole préstamos, costumbre muy colombiana, pero ante todo en estos paraísos no se enterara la DIAN de que allí hay un dinero libre de impuestos de patrimonio, quien podrá investigar al director de la DIAN en temas tributarios?, la Fiscalía no se atiborrará de demandas por enriquecimiento ilícito etc.

En esos paraísos fiscales, está bien guardado,no se paga el cuatro por mil para retirarlos y lo mejor es una operación como lo dice el Dr. JUNCO, totalmente legal, además nadie me pregunta de donde salieron esos pesitos, no tendré que describir que empecé desde niño cuando no tomaba bus y caminaba para ahorrarme ese dinerito, cuando salía de rumba lo hacia de gorra, haciéndome el dormido cuando había que pagar la cuenta, huy que sufrimiento para poder hacer estos ahorritos y ahora que soy un humilde servidor público y que en este puesto conozco lo duro que es ahorrar en Colombia, puse en un lugar seguro mis míseros ahorros.

Pero definitivamente, en Colombia hay mucho envidioso, y quieren armar escándalo porque EL DOCTOR JUNCO, SE COLGÓ DE UN JUNCO LLAMADO DIAN y con algunos ex presidentes, y unas ilustres mujeres han guardado un poco de dinerito en los PARAISOS FISCALES y ahora hablan de PANDORA PAPER, recordemos que Pandora, fue la primera mujer que abrió una caja que contenía todos los males y estos se derramaron sobre la tierra, razón por la cual esos dineritos no se deben destapar, es mejor dejarlos ahí guardaditos, con ellos esos longevos ex presidentes podrán dar la cuota inicial para comprar una silla preferencial en el cielo, al lado de Sarmiento Angulo o por lo menos cerca.

La diferencia entre Estados Unidos y Colombia es que en el primer país recogen dinero para crear empresas, para incrementar la riqueza, para hacer de este país el sueño americano para los trabajadores colombianos que buscan emigrar a recibir un salario justo, en Colombia los dineros se escapan del país así como sus mejores hombres, dejando el país pobre y sin líderes o científicos que puedan ser motor de desarrollo del país.

Ahora se está empezando a ver la manera de abrir cuentas de ahorro en paraísos fiscales y así no tener que pagarle a Sarmiento Angulo o al grupo empresarial antioqueño cuota de manejo por nuestros ahorros, para evadir el impuesto temporal del cuatro por mil que lleva una eternidad y lo mejor no exponernos al fleteo cuando salgamos del banco, para ello la DIAN en cabeza del Dr. JUNCO podría dictar un curso que nos enseñe como saltar utilizando un JUNCOELECTRÓNICO, con nuestros dineros a los paraísos fiscales y sin mojarnos de impuestos, El Dr. JUNCO desde su lujosa oficina en los Estados Unidos venderá el curso ONLINE, gracias Señor Presidente por esos excelentes directores que usted con tanto trabajo y sin recibir ninguna recomendacióndel Dr. Carrasquilla, ha conseguido para bien de este querido pero agobiado país, siento inmensa tristeza al ver el calendario y constatar que solo le quedan ochos cortos meses, como le extrañaremos DR. DUQUE.

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