En Colombia hay 7,1 millones de personas mayores de 60 años, que equivalen al14% de la población, de las cuales cerca del 55% son mujeres. Para el año 2050 se proyecta que habrá alrededor de 15 millones de personas con más de 60 años. La población de personas mayores no solamente va en aumento, sino que se está volviendo cada vez más longeva.
La pandemia del COVID-19 ha atacado con brutal ferocidad a las personas mayores. De las 128.969 muertes por el virus con corte al 10 de diciembre, el 72% de las víctimas han sido personas mayores de 60 años. El encierro forzado también generó otro tipo de riesgos en salud y llevó a una alta postergación de tratamientos médicos y cirugías; muchas personas reportan que dejaron de hacerse revisiones médicas, tratamientos o exámenes de rutina a causa de las cuarentenas. Adicionalmente ocurrió una significativa disminución de la vida social justo en los años en los que más se necesita y aprecia la compañía, el contacto, los abrazos y las
demostraciones de cariño de familiares y amigos.
Las cerca de siete millones de personas mayores representan hoy el 14% de la población colombiana, aunque se aprecian importantes diferencias entre las regiones; mientras los departamentos del Eje Cafetero tienen los porcentajes más altos de esta población, en donde Quindío alcanza el 20%, Caldas el 19% y Risaralda el 18%, en Bogotá esta proporción es del 14%. En contraste, el registro más bajo lo tiene el departamento de Vichada con un 6%. También es importante señalar que el 18% de las personas mayores, que equivale a 1,2 millones de personas, se encontraba en condición de discapacidad en 2020.
Adicionalmente, el 40,7% de las personas mayores presenta dificultad para realizar alguna de las actividades de la vida diaria (Encuesta SABE 2015). Y es que mientras en 1990 el 97% del total de necesidades de cuidados en el país se relacionaban con el cuidado de niños, ya en 2015 cerca del 10% de esos cuidados eran para las personas mayores y se espera que representen cerca del 40% en 2050. Es relevante precisar, además, que la prevalencia de limitaciones tiende a ser mayor entre las mujeres que entre los hombres en todas las edades.
La pandemia ha agravado la precaria situación de las personas mayores en Colombia, cuya principal expresión es la bajísima cobertura del sistema pensional: sólo el 25% de las y los colombianos mayores de 65 años tiene acceso a una pensión, siendo más favorecidos los hombres, con un 31% por ciento, en comparación con las mujeres (22%). El mismo sistema pensional reproduce las desigualdades del país: el 74% de los subsidios en las pensiones los recibe el 40% más rico de los pensionados; por otro lado, ocurre que personas mayores con las mismas características reciben pensiones distintas dependiendo del régimen pensional en el que se encuentren.
En el terreno de las pensiones también se presentan elevadas diferencias regionales: Manizales presenta la mayor cobertura de pensiones con un 39,5%, seguida de Medellín con 39,3%. En cambio, ciudades de la Región Caribe como Riohacha y Sincelejo alcanzan coberturas tan solo del 15% y 16%, respectivamente. Otro 25% de las personas mayores es beneficiaria del programa Colombia Mayor, que otorga una protección básica de 80.000 pesos mensuales, a toda luz insuficiente para tener condiciones de vida digna. Es decir que la mitad de la población de adultos mayor no cuenta con un ingreso garantizado.
En cualquier sociedad, la provisión de los servicios de apoyo a personas dependientes se distribuye entre la familia, el Estado, el mercado, y organizaciones de la sociedad civil. En Colombia, las mujeres son las principales responsables del cuidado. Un 70% de las personas cuidadoras en las cuatro principales ciudades del país (Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla) reportó no haber recibido capacitación en una institución de educación formal en cuidados de las personas mayores y más del 45% reportó no haber recibido formación alguna (BID, 2019).
Las necesidades diferenciadas de la población de adultos mayores en materia de ingresos, salud, educación, recreación, han tenido una muy tímida mirada desde la política pública. Se destaca la expedición reciente de la Ley 2040 que ofrece incentivos y garantías para el trabajo de personas mayores. Sin embargo, no se cuenta actualmente con una mirada integral de la situación de los adultos mayores. Los retos siguen siendo enormes desde la dependencia económica, la baja protección social, la discriminación y el abuso en sus diversas dimensiones. Si se tiene en cuenta que la transición demográfica hará que en 2050 un tercio de la población colombiana sea mayor de 60 años, la atención a las personas mayores debe ser una prioridad del presente y del futuro. Como sociedad, debemos prepararnos para envejecer.
La situación antes descrita llama a una movilización en defensa de uno de los grupos más vulnerables de la sociedad colombiana. Sin embargo, las políticas de protección y cuidado de las personas mayores suelen pasar desapercibidas en la agenda política, más allá del debate pensional.
Nuestro objetivo será promover reformas que incrementen las capacidades, la autonomía y la calidad de vida durante el envejecimiento, que reduzcan el número de años vividos con declive funcional, dependencia, soledad y deterioro del sentido de autoestima. Además, promoveremos la economía plateada, pues los grandes desafíos que implica el envejecimiento traen consigo oportunidades de desarrollo económico.
Por ende, este reto de sociedad puede empezar a enfrentarse con las siguientes diez propuestas para construir una red de protección social integral para las personas mayores, que irá de la mano de un Sistema Nacional de Cuidados en Colombia:

















