Un día cualquiera llegué a este mundo, no me acuerdo como ni donde, era muy pequeño, mis padres describieron mi nacimiento en una acta llamada de nacimiento y un cura me puso, un nombre, sin consultar conmigo, nombre que yo nunca pronuncié, para diferenciarme del resto de seres humanos, de un momento a otro, me llevaron a prepararme  para la primera, comunión y como requisito, confesarme ante un Cura, contarle mis pecados, los cuales como no tenía, me los debía inventar, recuerdo que mi madre decía que los pecados eran, veniales, y mortales, entre los veniales estaban los malos pensamientos, que para mí eran los mejores, y mortales los cuales no había cometido, pues todavía no fornicaba, pasaba el tiempo y disfrutaba de mis años juveniles que pasaron rápido y luego vino mis tiempos de bachillerato, universitarios y luego lo impensable, me enamoré, me case y aprendía a comprar y cargar mercado, el tiempo paso velozmente y de repente mi pelo empezó a mostrar nobleza  a través de las canas, mi configuración de galán se tornó un poco escuálida, mi configuración de atleta, muestra ahora el paso lento y cada día que pasa, más lento y de repente un compañero inseparable, el bastón y los anteojos, nuestra cabeza la tapamos con el sombrero para no dejar ver el brillo que la ausencia de cabello nos dice en nuestro interior, te estás volviendo viejo, nuestras manos se empiezan a arrugar y ya todo nos pesa, y si nos sentamos en la sala a atender una visita, empezaremos a cerrar los ojos, el sueño le dice al visitante que por favor debe marcharse.

HOY QUIERO PEDIR PERMISO  PARA ENVEJECER CON FELICIDAD, si con la felicidad que nos da la tranquilidad de conciencia, por el deber cumplido a lo largo de los años, por el orgullo que sentimos al ver a nuestros hijos en la cima, a donde han llegado y saber que en gran parte somos los arquitectos de esos logros, la felicidad que nos depara cada amigo, que nos llama, que nos envía mensajes, amigos y parientes  que recuerdan nuestro cumpleaños, que nos deja ver cuantos calendarios se han gastado y mirar el horizonte donde el sol de nuestras vidas se está ocultando.

Hoy quiero continuar envejeciendo con felicidad, con la felicidad que me depara el ayudarle a tantos adultos mayores, que cuando todo lo tenía, de repente fue asaltado por funcionarios deshonestos que tratando de mostrar falsos positivos, le meten las manos en la pensión y lo ponen a sufrir quizás por el resto de sus vidas, personas mayores que en el papel tienen derechos, que se les confieren mediante Leyes, decretos y convenciones, pero que en la realidad no tienen nada, Envejecer con Felicidad, le ha enviado a nuestro Presidente un proyecto para reglamentar la Ley 2055 que acogía la Convención Interamericana de los derechos humanos de las personas mayores, y en el que contemplamos algunos puntos que nos ayudarían a envejecer con felicidad, soñar no cuesta nada, y así como nuestro Presidente soñó ser presidente y se le cumplieron sus sueños, nosotros también esperamos que nuestros sueños de ver reglamentada esa Ley, se conviertan en una pronta realidad.

Quiero ver una Colombia donde tantas personas de cabezas blancas se vean sonreír, que su semblante nos muestre que está envejeciendo en forma saludable, personas que cuenten con orgullo sus historias, que recuerden a  su primer amor y quizás le escriban, Cartas sin ortografía del poeta Jorge Robledo, “Esta sencilla carta/ que no verán tus ojos /ausentes y morenos,/ la escribo porque el alma me reclama/ que la deje vivir de tus recuerdos, invito a las personas mayores, a levantar la cabeza y tratar de enderezar el cuerpo, no dejarnos doblar por las tristezas, tristezas que debemos convertir en radiante alegría, si en la alegría que nos regala cada día que empieza y con él agregamos un pedacito de recuerdos a nuestra historia, que por simple que sea es maravillosa, solo pensemos en que somos guerreros de la vida que permanecemos en pie de lucha y con la esperanza que cada día que termina podamos volver a ver un nuevo amanecer, con algún proyecto de vida, con una lectura por hacer, con una llamada por realizar y deseosos de escuchar buenas noticias de Colombia y el mundo.

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