
Por: Dora María Peñaloza – Roma, Italia
Columna de Opinión
Un mensaje de apertura al Presidente Abelardo de la Espriella
Señor Presidente:
Asumir las riendas del país en un momento de ajustes profundos exige decisiones audaces, pragmáticas y de un alto sentido de eficiencia. Si la meta fundamental de su gobierno es devolverle la solvencia a la nación, recortar el gasto innecesario e impulsar una era de productividad y confianza, la diáspora colombiana no solo está lista para respaldar su gestión, sino para convertirse en su mejor aliada estratégica desde el primer día.
El precedente histórico: cómo se subsana un abultado déficit fiscal
La historia económica enseña que los momentos de mayor liquidez o tensión de caja no se resuelven aumentando la burocracia, sino redistribuyendo el capital humano y recortando con precisión ejecutiva. Un ejemplo claro fue el proceso de consolidación fiscal en Nueva Zelanda a finales de los años 80: tras recibir una administración golpeada por un abultado déficit y un elevado gasto público, el país impulsó una profunda reestructuración estatal que descentralizó la gestión, eliminó privilegios innecesarios y confió las tareas operativas e internacionales a equipos altamente especializados en el territorio. El resultado no solo fue la eliminación del déficit en tiempo récord, sino la creación de una economía atractiva para la inversión privada.
Colombia enfrenta hoy un reto de magnitudes similares. Al cierre del mandato anterior, el país heredó un déficit fiscal estructural cercano al 6,7 % del PIB y una deuda pública que superó los 1.100 billones de pesos, enmarcado en una presión financiera agravada por el servicio de la deuda, choques climáticos como el fenómeno de El Niño y presiones en el sector energético. Frente a este panorama, las tasas de interés y la atracción de capitales a través de instrumentos como los certificados de depósito a término (CDT) y títulos de renta fija jugarán un papel clave en el primer año de su gobierno para captar liquidez y generar estabilidad.
Ante este escenario, la diáspora es la pieza decisiva: inyecta liquidez mediante CDT y renta fija para financiar proyectos sin deuda externa, estabiliza la tasa de cambio ingresando divisas fuertes, actúa como promotora de inversión para mitigar choques como El Niño y sirve como gestora técnica en el exterior para abrir mercados a la producción nacional.
Para un colombiano que vive en Italia u otro país desarrollado, ahorrar en euros o dólares y mover parte de ese capital a Colombia para abrir CDT a tasas atractivas resulta un negocio de doble vía:
- Para el inversionista en el exterior: Obtiene rentabilidades competitivas en renta fija que superan las tasas de ahorro tradicionales en Europa o Estados Unidos.
- Para el país: Garantiza la entrada constante de divisas fuertes, fortalece las reservas internacionales y contribuye a la estabilización de la tasa de cambio frente al dólar y el euro.
La diáspora puede canalizar capitales a través de vehículos financieros dirigidos a fondos de emergencia climática y proyectos productivos.
La diáspora: de actor financiero a fuerza motriz del sistema político
Es en esta ecuación financiera donde la diáspora cobra una dimensión histórica. Durante 2025, el envío de divisas superó los 13.000 millones de dólares en remesas (casi el 3 % del PIB nacional), sosteniendo el consumo de millones de familias y oxigenando la balanza de pagos. Sin embargo, en 2026 presenciamos un salto cualitativo: la comunidad en el exterior dejó de ser un simple motor de asistencia económica para consolidarse como un actor decisivo en el sistema político e institucional del país.
Este fenómeno no es aislado. En el contexto global, la movilidad humana está marcando la pauta de los reordenamientos geopolíticos y económicos. La Unión Europea y focos de frontera crítica como Ceuta y Melilla han demostrado cómo la gestión migratoria exige repensar los modelos tradicionales, donde los estados gastan miles de millones de euros en políticas de contención erróneas y burocracias ineficientes, mientras que los organismos multilaterales movilizan cifras multimillonarias en programas de integración. La migración ya no es un suceso coyuntural; es la fuerza que define los nuevos modelos económicos y las rutas de cambio en el mundo.
La descentralización del Estado: del territorio a la red diplomática
Así como su propuesta de gobierno promueve la descentralización para impulsar la producción, llevando presencia institucional a Barranquilla para los temas marítimos y de comercio, o apoyándose en Antioquia para el desarrollo industrial, igualmente, el Servicio Exterior debe aplicar exactamente la misma lógica empresarial: gobernar la representación internacional desde los territorios con los colombianos que ya habitan en ellos.
El modelo centralizado actual, que envía funcionarios contratados desde Bogotá hacia embajadas y consulados en Roma, Madrid o Washington, representa un costo logístico sumamente elevado: pasajes aéreos para grupos familiares, primas de instalación, mudanzas internacionales y subsidios en divisas. A esto se suma el costo de oportunidad: una curva de aprendizaje que le toma a un designado entre seis meses y dos años comprender las leyes y redes locales, perdiendo el conocimiento acumulado al finalizar su periodo.
Si el Estado reestructura una embajada o consulado tipo (compuesto por 7 u 8 funcionarios), nombrando en sus cargos técnicos a profesionales calificados de la diáspora que ya residen en la ciudad sede y que están alineados con la visión de promoción del país, el ahorro fiscal en pasajes, viáticos e instalación supera los 300.000 dólares solo en la etapa inicial por cada sede diplomática.
Si el Estado reestructurara la representación internacional aplicando la vinculación de la diáspora calificada, el ahorro directo inicial superaría los 55,2 millones de dólares (más de 220.000 millones de pesos colombianos) únicamente en la fase de empalme e instalación, al eliminar pasajes, primas de mudanza internacional y subsidios de llegada. Todo esto sin contar lo más valioso: el capital de conocimiento acumulado por la diáspora, capaz de entregar resultados tangibles al país en comercio, visibilidad y promoción desde el primer día de su mandato.
Una alianza ganar-ganar para el desarrollo del país
La diáspora no solo le cuesta menos al Estado: le produce sustancialmente más. En un escenario donde las altas tasas de interés atractivas para CDT y otros activos financieros invitan a inyectar capital en la economía nacional, una diáspora reconocida e integrada a los servicios exteriores se convierte en la mayor promotora de inversiones, dinamizando el flujo de capitales hacia Colombia.
Con los colombianos en el exterior actuando como gestores del país en las sedes diplomáticas, el gobierno ganará la capacidad operativa y la inmediatez necesarias para subsanar los retos fiscales, generar liquidez y proyectar la producción colombiana al mundo con máxima competitividad.
Presidente De la Espriella: la diáspora ya demostró su peso en la economía y en las urnas. Permítanos ahora integrar nuestras capacidades al servicio público para recortar el gasto innecesario, optimizar el Estado y construir juntos la recuperación que el país necesita. Porque, parafraseando a nuestro Nobel en Cien años de soledad: las estirpes condenadas a cien años de soledad merecen una segunda oportunidad sobre la tierra, y la diáspora está lista para garantizar que no suframos nunca más cien años de olvido.
Sobre la Autora:
Dora María Peñaloza Yabur
Especialista en Asuntos Internacionales y Gestión Institucional.
Profesional de la diáspora colombiana radicada en Italia, especializada en internacionalización. Representante seleccionada por Italia entre los 800 ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea en la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE, Estrasburgo 2021–2022). Ha desarrollado su trayectoria en Europa colaborando por mérito técnico con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia (MAECI), IILA, UNIDO, ICEPS y el sector privado. Galardonada como Mejor Operador de Internacionalización en el programa AL-INVEST (Fase III) y reconocida entre los 100 Colombianos Destacados en el Mundo.













