J. M. Keynes (1883- 1946) propuso para salir de la gran depresión del año 1929, estimular la
demanda agregada (total), por ser la variable determinante de la producción y la renta. A la luz de
esta probada teoría resulta necio, en la presente crisis, proponer el abaratar el costo de la mano
de obra o el eludir las transferencias para el pago de pensiones. Por el contrario, es urgente
fortalecer la economía familiar como la vía más corta para incrementar el gasto de los hogares, el
componente, tal vez, más significativo la demanda.


No es posible calificar como sana, o digna, la propuesta de disminuir los salarios, las pensiones y
los ingresos de los informales, para facilitarle a los empresarios el poner en marcha su producción.
Es una de esas fórmulas en que “todos pierden”. Las empresas cuando saquen sus bienes o
servicios al mercado se encontrarían con un espacio vacío de compradores, se frustraría su
esfuerzo. De otra parte, se habría hecho inútil el sacrificio de la sufrida y enardecida clase
trabajadora. Tampoco pueden recurrir los productores, como hasta ahora ha sido, al mercado
externo para hacer sus ventas, porque esta vez la depresión es mundial.


Con razón los trabajadores han rechazado la invitación hecha a los empresarios para reenganchar
trabajadores, pero ahora bajo la modalidad de contratación por horas, como lo hace decreto 1174
recientemente expedido. Esta es una estupidez convertida en una cruel torpeza. Parte el Gobierno
de suponer que un jefe de familia, después de seis meses sin percibir ingresos, estaría dispuesto a
aceptar cualquier oferta de trabajo, aun remunerada por debajo del salario mínimo, aunque se le
dé visos de legalidad al disminuir, en algo, la jornada laboral.


El pago por horas, para ser justo, debería tener una remuneración muy superior a la del salario
mínimo actual. De lo contrario, sería como aplicar el truquillo de la compradora de manzanas que
pide el precio por docena, pero al comprar solo una manzana, ofrece el mismo precio unitario del
paquete. El trabajador, por humilde que sea, tiene derecho a cobrar un precio adicional por estar
disponible para concurrir a la hora solicitada por el patrón, más el costo de transportarse para
estar presente en el momento requerido por el empresario y luego trasladarse al segundo y tercer
puesto de trabajo.


Siguiendo a Keynes y para no quedarse como estúpidos, en varios países se está estudiando la
forma de financiar y organizar la llamada renta básica universal. Esta consiste en hacerle llegar
mensualmente, a todas las personas, una suma de dinero suficiente para pagar su alimentación y
los servicios esenciales. Quiénes reciben esa renta, sin necesitarla, la deben reintegrar en el
momento de hacer su declaración de renta, procedimiento ahora totalmente posible dada la gran
capacidad informática de la DIAN para conocer los salarios, ingresos y rentas percibidos por cada
uno de los colombianos.

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