| Es miércoles, día de El Espectador le explica. Jorge
Homero Giraldo, Amanda Acosta, Julcaso, Vadith Orlando Gómez, Liliana
Salazar, Finanvar, Ersape, Mauricio Hernández y Juan Carlos Berrocal
Durán nos escribieron, después de leer nuestro boletín de la semana pasada dedicado a la propuesta de reforma tributaria que
ya está adelantando el Gobierno, para que trabajáramos sobre otro tema
que merece mucha atención: las pensiones en Colombia. Preocupa, claro,
después de que el mismo viceministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño,
manifestara el interés del Ejecutivo por gravar las pensiones más altas.
Pero, ahí empezamos a hablar de peros, no se especificó qué se entiende
por pensiones altas y tampoco se desmintió que las demás pensiones
serían incluidas en dicha reforma. Así que, para entender de la mejor
forma posible el sector de las pensiones, le pedimos al equipo de la
sección de Negocios que nos ayudara a recopilar todos los textos que han
escrito al respecto, así que, tal como lo comentamos cada ocho días,
para entender mejor cada tema recomendamos entrar a cada uno de los
links que dejaremos en este boletín. Julio de 2018. Muchas preguntas y pocas respuestas en un país que, en su historia reciente, escucha con frecuencia sobre la necesidad de hacer una reforma pensional profunda, estructural. Entonces Paula Delgado Gómez, @PaulaDelG escribió este abecé sobre el sistema pensional colombiano para “dummies” y de esta forma poder entenderlo bien antes de emitir juicios al respecto. Publicamos una reflexión dura pero real: “Insostenible e inequitativo, así es nuestro sistema pensional” . Lo decía Paula, tras dos buenos reportajes:“Nuestro modelo pensional no tiene suficiente cobertura, le representa un gran costo al Estado y beneficia a las personas de mayores ingresos”. Y cuando se dan estos debates, siempre nos llevan a obligadas comparaciones con los demás países de la región, así que aquí les contamos qué pasaba en Chile, Brasil, México, Argentina, solo por citar algunos casos cercanos. |
| 65%de los trabajadores en Colombia no cotizan a pensión. |
| Para agosto del mismo año, cuando en el corrillo político se hablaba de la reforma pensional, analizamos los tres ajustes que en los últimos 20 años se le han hecho al sistema. ¿Por qué? Porque hay variables que van cambiando como la evolución demográfica, el mercado laboral, la cobertura, la organización institucional en seguridad social y, por supuesto, el gasto fiscal. Muchos trabajadores creen que no vamos a llegar a la meta de conseguir una pensión -como yo-, mientras pocos gozan de rentas de este tipo que son, a decir verdad, tan elevadas que parecen millonarias. Sin embargo, con esta nota nos dice Paula Delgado que eso de que no tendremos una pensión es una “afirmación exagerada” y por eso escribió, en detalle, el camino para conseguir una. En medio de todo este trabajo siempre se escuchan críticas a los fondos privados, así que escribimos de lo bueno, lo malo y lo complicado de las pensiones; el por qué las aseguradoras le hacen el feo a ese nicho del sector financiero, y la razón, aparentemente obvia, de que la informalidad y la falta de ahorro son los mayores desafíos, razones por las cuales se necesita una reforma que refleje la dinámica del mercado laboral, flexibilice la forma como se hacen los aportes y, más importante aún, beneficie a más personas. Ah, y muchos también nos escribieron preguntando cómo es que funciona el negocio en los fondos privados porque ven cambios bruscos en sus extractos. Aquí les explicamos también cómo funciona la rentabilidad de las pensiones en Colombia: Llegó el 2019 y para marzo contamos los detalles de los cinco artículos que proponían modificar el sistema vía Plan Nacional de Desarrollo donde, les adelanto, se le buscaba poner fin a las dobles pensiones por invalidez y se eliminaba el efecto del salario mínimo en el cálculo de las mesadas. El debate se enfrió y tuvieron que pasar siete meses para tocar nuevamente el tema porque el Ministerio de Trabajo venía preparando una reforma de protección a la vejez desde hace más de un año con la que pretendía “aumentar la cobertura y tener un sistema más equitativo”. Por eso, con las discusiones que venía dando el Gobierno con gremios, académicos, partidos políticos, centrales obreras y la ciudadanía en general, les recordamos en este texto cuáles fueron las tres propuestas más elaboradas que, hasta ese momento, estaban sobre la mesa. Por ejemplo, hablando de propuestas, nos decía Paula Delgado, quien se ha concentrado en la juiciosa reportería de este tema, que hay una que sugiere volver a Colpensiones una administradora de fondos de pensiones más y ponerla a competir con las que ya existen, como Protección o Colfondos, por mencionar algunos (propuesta de reforma de Asofondos), y otra plantea la posibilidad de marchitar Colpensiones, suspendiendo las nuevas afiliaciones, hasta hacerlo desaparecer, eventualmente, tras cumplirles a los actuales beneficiarios (propuesta de ANIF). Todos los detalles de estas y otras más están en este texto partiendo de una base que es determinante: en Colombia el 65% de los trabajadores no cotizan a pensión. En agosto del 2020 el presidente Duque volvió a hablar de la reforma del Gobierno con los medios que conforman la Red Iberoamericana de Periodismo Económico (RIPE) y dijo que estaría lista después de la pandemia. Era abril del año pasado cuando nos enteramos de la expedición del Decreto 558 que, entre otras cosas, le ordenaba a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) trasladar un porcentaje de sus pensionados a Colpensiones argumentando que es necesario garantizar el aseguramiento al riesgo financiero y proteger los ahorros de una posible descapitalización como efecto de la caída en los mercados de capitales. Unos críticos dijeron que era la estrategia para salvar los ahorros ante las fluctuaciones del mercado, otros, al contrario, lo vieron como la estrategia para inyectarle $5 billones al Ejecutivo. El análisis completo aparece en esta nota donde nos recordaron que unos 200.000 pensionados pasarían de las AFP a Colpensiones. Pero antes de seguir, dejamos dos columnas de opinión que tocan no solo la realidad de las pensiones en Colombia con, por ejemplo, estos datos que nos recalcó Eduardo Sarmiento: “Mientras en Colombia en el sistema tradicional de prima media se reconoce a una pensión equivalente al 70 % de los ingresos (tasa de reemplazo), en el sistema privado apenas llega al 30 %”: En julio tocamos un tema que ha sido bastante polémico, no solo por el fondo sino por la forma y ese es el de si es mejor ser pensionado de Colpensiones que de alguna de las administradoras privadas. La respuesta es que cada caso debe ser mirado en detalle. Recordemos una realidad: la ley 797 de 2003 prohibió el cambio de sistema para quienes estén a menos de 10 años de pensionarse, es decir, 47 años para las mujeres y 52 para los hombres. Entonces para entender mejor este capítulo, aquí va el análisis que explica la llamada ventana pensional, la posibilidad de ir de los privados a Colpensiones o al revés. Se dice que un traslado masivo podría generar costos fiscales, pero también hay quienes dicen lo contrario. Nos advirtieron, por ejemplo, que los países en desarrollo gastan entre el 11 y el 13 % del PIB en pensiones, mientras Colombia destina solo el 3,5 %. Se enfatizó en que, de cualquier forma, quienes se trasladen a Colpensiones, si la ley lo permite, seguirán aportando hasta llegar a la edad de pensión. Llegamos a febrero de 2021 para recordar algo: El presidente Iván Duque incluyó la reforma pensional como una de sus ideas de propuestas de campaña, pero nunca pasó de ser eso, una idea. Es cierto que nos llegó la pandemia y el mundo cambió, se vino una crisis económica y solo hablamos de déficit, de pérdidas de empleos y de informalidad, pero la realidad es que el tiempo ya no da en lo que queda de Gobierno para tramitar y discutir, de manera seria y participativa, tanta reforma. Y el foco del Ejecutivo ahora mismo está en la reforma tributaria, donde se tocaría, de nuevo, como la yo dijimos al inicio de este boletín, de manera tenue el tema pensional, pero no de manera estructural, como todos los analistas, empresarios, académicos, centros de pensamientos y hasta políticos con formación económica han recomendado. Así que: -¿Y la reforma pensional? -Siguiente pregunta. De acuerdo con el Ministerio de Trabajo,la cartera no trabaja actualmente en ningún borrador de reforma pensional, tampoco se volvieron a convocar mesas de trabajo para discutir el tema, pues se han concentrado en la Misión de Empleo dada la urgencia de contrarrestar la crisis laboral que desató la pandemia en el país. El Ministerio de Hacienda también le confirmó a El Espectador que hace por lo menos 11 meses la Comisión de Reforma de Protección de la Vejez no se reúne. Cerramos este boletín por la misma calle donde lo comenzamos a caminar gracias a un análisis que escribió Gonzalo Hernández, Ph. D. en Economía de la Universidad de Massachusetts-Amherst, profesor asociado de Economía y director de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, quien escribió en la edición impresa del pasado domingo y relacionó de manera directa a la reforma tributaria con un ajuste a las pensiones: “El Gobierno empezó a impulsar una nueva reforma tributaria con anuncios que tantean el escenario político. Sin un documento aún, se habla, por ejemplo, de las siguientes posibilidades: aumentar la base gravable del IVA, eliminar descuentos asociados al impuesto de renta, poner a tributar a pensionados con mesadas superiores a los tres salarios mínimos y hacer que paguen impuesto de renta las personas que devengan más de $3 millones mensuales”. Seguimos sin un documento final, como lo dice el analista, y por el lado de la reforma pensional, tan solo con ideas. El objetivo es, sin dar tanta vuelta, conseguir recursos para poder financiar el déficit fiscal del Gobierno que ya se calcula en $90 billones y con este tipo de reformas pretenden conseguir ingresos adicionales por unos $20 billones a los actuales que se recaudan por tributación. La principal preocupación en el país, por ahora, está en ejecutar con éxito el plan nacional de vacunación, recuperar los empleos perdidos, atacar otro problema estructural que se llama informalidad y, en medio de la crisis en la que nos tiene la pandemia, mantener los ahorros obligatorios de quienes tenemos la fortuna de mantener un empleo formal. Muy complicado debatir reformas en el Congreso en medio de esta realidad, así que los meses que vienen serán determinantes para la salud financiera de todos los colombianos y es necesario que todos estemos atentos y participativos. 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